Donantes voluntarios de sangre pueden salvar tres vidas en solo media hora

Hacer a un lado los temores y brindar media hora de nuestro tiempo para donar sangre puede salvar la vida de tres personas, ya sean familiares, amigos o quizá alguna persona desconocida que se encuentre grave en alguna sala de hospital, esperando un acto solidario que le devuelva la salud.
Así lo sostuvo Nolberto Quezada, coordinador del Programa Nacional de Hemoglobina y Banco de Sangre (PRONAHEBAS), quien remarcó la ncesidad de que el Banco de Sangre esté debidamente abastecido o, de lo contrario, la posibilidad de recuperar la salud del paciente, disminuirá notablemente, ya que actualmente se tiene un gran déficit de donantes.

“Los bancos de sangre necesitan anualmente 280 mil unidades y solo cuentan con aproximadamente 193 mil”, explicó.

“Un día cualquiera salimos de nuestras casas y no sabemos que a la vuelta de la esquina podemos sufrir un accidente como un atropello, un choque, o, incluso, en nuestra propia casa nuestros hijos pueden sufrir alguna quemadura o nuestra esposa puede tener alguna hemorragia al momento de dar a luz. No estamos preparados para ello, solo sucede y para salvar la vida de a un ser querido se necesitará muchas unidades de sangre”, anotó.

Esta situación se traduce en consecuencias trágicas como complicaciones en las intervenciones quirúrgicas, perjudicando la salud de los pacientes y, en el peor de los casos, en muertes maternas a consecuencia de eventos hemorrágicos.

Para Quezada, el trasfondo es la falta de una cultura de donación voluntaria en la población, por lo que somos uno de los países con más bajo nivel de donación en América Latina, encontrándonos por debajo de Bolivia y Ecuador.

Una de las causas de esto es que las personas siguen creyendo en los mitos que influyen en su decisión de donar sangre.

Beneficiados

Explicó que en el caso del Instituto Materno Perinatal (ex Maternidad de Lima), las donaciones benefician no solo a la madre parturienta sino también a los 760 recién nacidos en condición crítica, con patologías graves y alto riesgo de morir que son atendidos anualmente en la Unidad de Cuidados Intensivos. Además, se beneficiarían aproximadamente 80 menores que sufren de malformaciones congénitas y que requieren cirugía.

En cuanto al Instituto Nacional de Salud del Niño, las donaciones favorecen a los cientos de niños y niñas de los servicios de Quemados, Hematología Clínica, Cirugía de Tórax y Cardiovascular, Traumatología y Cirugía General. Se trata en su mayoría de pacientes que provienen del interior del país y no tienen familiares que puedan ayudarlos y por ello son necesarios los donantes voluntarios y continuos.

A ellos se suman los pacientes de todos los hospitales quienes requieren de este acto altruista para salvar sus vidas, como aquellos que han sido víctimas de accidentes de tránsito y que podrían necesitar hasta 30 unidades de sangre.

Por todas esas razones, Quezada hizo un llamado a la población a realizar de manera continua este acto solidario, sin esperar a que algún familiar o amigo se encuentre en peligro.
ANDINA