Juan Aurich ganó su primer título

Las manos arriba de Luis Guadalupe sosteniendo la copa, en medio de una serie de papeles picados con colores del rival, matizaban de alguna manera las preferencias. De repente de ahí el grito, las lágrimas, el coraje de hablar de la “soberbia” y de otro defectito de los de la vereda de enfrente.

Sin embargo, nada les impidió el festejo. Cada uno a su manera, con su folklore, a partir de una guerra que por momentos sintieron difícil de ganar.

Igual ellos saltaron como niños, con un Estadio Nacional ya casi calato, con una fiel barra que desde Chiclayo llegó con la velocidad de un “Ciclón” para decir presente y sentir que todo era real. Que este 2011 será recordado por el esfuerzo en medio de un torneo de sicarios. Muchos se encargaron de malograrlo.

Diego Umaña y su postal congelada, con el rostro del abuelo que todos queremos abrazar, ese era el rostro del Juan Aurich, un equipo humilde con bolsillos de millonarios. Un equipo que cargó en hombros hasta el último utilero en la fiesta de ayer, un equipo que no deja de gritar, un equipo que está marcando terreno. La vida es así, premia lo tangible y lo que muchos no ven: unión.

Fuente: Líbero