La reina Elizabeth II inaugurará los Juegos Olímpicos y realeza británica

Elizabeth -hoy de 86 años- tenía 22 cuando vio a su padre inaugurar los últimos Juegos Olímpicos en Gran Bretaña de 1948. Ella no pudo asistir, porque estaba embarazada de su primer hijo, Carlos.

Coincidiendo con los festejos por los 60 años de reinado de Elizabeth II (el denominado Jubileo de Diamantes), la competencia deportiva tendrá su buena dosis de sangre azul, sobre todo al celebrarse en una ciudad donde se respira realeza en cada rincón. La familia real cumple un rol preponderante en el evento.

La reina Elizabeth II inaugurará los Juegos Olímpicos el próximo 27 de julio en el acto de apertura del evento, que se celebrará en el Estadio Olímpico londinenses, ante 80.000 espectadores de todo el mundo y en una ceremonia que será vista, según se calcula, por más de mil millones de personas de todo el mundo. La ceremonia contará con la proyección de un cortometraje de James Bond (protagonizado por el actor Daniel Craig) que fue filmado en salones de la reina del palacio de Buckingham.

La monarca estará acompañada ese día por su esposo, Felipe de Edimburgo, que cumplirá 91 años, y que, famoso por su sentido del humor controvertido, manifestó hace un tiempo que lamentaba que los Juegos se celebraran en Londres porque él y su esposa tendrían que soportar largas ceremonias. En su opinión, se deberían «eliminar las ceremonias de apertura y clausura» porque «lo sacan a uno de quicio».

Los Juegos Olímpicos atesoran, sin embargo, una relación muy íntima con la familia de Felipe de Edimburgo, la dinastía real griega, derrocada quizá para siempre en 1974. Allá por 1896, su padre (el príncipe Andrés de Grecia) y sus tíos Constantino, Jorge y Nicolás trabajaron activamente para lograr poner en marcha las primeras olimpíadas de la modernidad en Atenas, el gran orgullo nacional griego, y lo lograron.

Como dueña de uno de los reinados más largos de la historia británica, Elizabeth II tiene, por supuesto, experiencia en Juegos Olímpicos: fue la encargada de inaugurar los Juegos de Montreal (Canadá) en 1976 mientras que su esposo hizo lo propio, en nombre de la reina, en los Juegos de Melbourne (Australia) en 1956. Este año, además, la pareja más longeva de la realeza mundial inaugurará los Juegos Paralímpicos, en el mismo estadio londinenses, el próximo 29 de agosto.

Elizabeth -hoy de 86 años- tenía 22 cuando vio a su padre inaugurar los últimos Juegos Olímpicos en Gran Bretaña de 1948. Ella no pudo asistir, porque estaba embarazada de su primer hijo, Carlos. El rey Jorge VI -reconocido por haber inspirado la película «El discurso del rey»- dio un tartamudeante discurso en el que declaró abiertos los Juegos en el estadio de Wembley, bajo un calor sofocante.

Se trataba de la segunda vez que Londres organizaba unos Juegos Olímpicos, tras la interrupción forzada de la Segunda Guerra Mundial. Por eso, fueron catalogados como los «juegos de la austeridad», porque los atletas dormían en barrancas militares o en residencias universitarias. La ceremonia de inauguración, sin embargo, fue la primera transmitida por televisión -todo un lujo para la época de posguerra- y medio millón de personas contempló desde sus hogares a los reyes inaugurando los Juegos.

Pero el gran evento deportivo, sin embargo, no calaría tanto en el corazón de la monarquía británica sino hasta 1976, año en que compitió en el equipo ecuestre británico la princesa Ana. Hace algunas semanas, ella fue la encargada de recibir la Antorcha Olímpica en Grecia, y llevarla a Londres junto al futbolista inglés David Beckham. «Cuando ves cómo la gente contempla la antorcha olímpica es cuando te das cuenta de lo que implican unos Juegos. Cuando tomas posesión de la antorcha dices: ‘Esto son los Juegos», expresó la princesa.

Fuente: Olimpiadas Hoy