Matan a tres policías que iban a plagiar empresario.

Fueron preparados para combatir el crimen organizado, pero terminaron actuando como vulgares delincuentes al otro lado de la ley. Un oficial y dos subalternos de la Policía Nacional cayeron muertos a balazos por integrantes de un comando élite de esa institución, que nunca imaginó tener al frente a compañeros de armas coludidos con una banda de secuestradores.

Estos malos elementos de la PNP estaban a punto de secuestrar, en Puente Piedra, al empresario Raúl Badillo Marcelo, gerente general de la fábrica de colchones Romantic.

Las fuerzas del orden también acribillaron a otros dos delincuentes civiles, integrantes de esta misma organización criminal. Uno de ellos falleció en un hospital y el otro se debate entre la vida y la muerte.

El intenso tiroteo duró entre 7 y 10 minutos infernales en la esquina de las calles Santa Teresa y Santa Patricia, Zapallal Alto. Los delincuentes jamás imaginaron que tras sus pasos se encontraba un grupo especial integrado por agentes de la Sub Unidad de Acciones Tácticas (Suat) y de la División de Robos de la Dirincri. También participaron efectivos de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digemin). «Teníamos el dato preciso que se iba a perpetrar un secuestro, pero fue una sorpresa ingrata saber que nos enfrentábamos a policías, expertos en intervenciones de alto riesgo», respondió confundido un oficial.

ESTABAN EN ACTIVIDAD

Las autoridades confirmaron que uno de los secuestradores fallecidos es el teniente PNP Franco Israel Moreno Goyoneche, quien venía recibiendo un curso antisubversivo en laDirección de Operaciones Especiales (Diroes).

También perecieron el suboficial de segunda Víctor Manuel Monggo Valdera –que laboraba en la comisaría de Conde de la Vega– y el suboficial técnico de tercera Róger Alonso Manrique Torres, de la comisaría de San Martín de Porres.

El civil Miguel Ángel Jibaja Suárez dejó de existir en el hospital de Puente Piedra. A ese mismo nosocomio fue trasladado, herido, su cómplice José Noli Ugaz. Testigos dijeron que otros tres o cuatro hampones huyeron de la escena. Algunos de ellos estarían mal heridos.

DECIDIDOS A TODO

Los delincuentes se habían desplazado a las 7:45 de la mañana en dos camionetas, un automóvil y una motocicleta. Antes estuvieron ‘marcando’ la zona a bordo de dos mototaxis.

Mientras realizaban esos movimientos no se vio en la calle a ningún agente policial.

El plan era interceptar al empresario Raúl Badillo, quien supuestamente se desplazaría por la zona. Y así fue como decidieron a actuar. Sin embargo, a las 8:05 am fueronsorprendidos por la brigada de élite, e intentaron escapar.

El teniente y los dos suboficiales ingresaron a un corralón de la Mz P-2. Estaban decididos a todo. Uno de ellos llevaba puesto un chaleco de policía.

Los tres fueron perseguidos por el suboficial de la Suat John Alejandro Ataucuri Cueva, pero este fue recibido a balazos apenas abrió el portón de metal. Un proyectil le destrozó el codo derecho.

La tensión fue muy grande cuando fueron rodeados por los comandos. Entonces, el inevitable tiroteo fue incesante. Los tres policías cayeron sin vida. Los cuerpos quedaron regados a unos 16 metros distantes uno de otros. En medio de la confusión, otros dos delincuentes civiles intentaron escapar en la camioneta Honda azul del SO Víctor Monggo.

El asaltante Miguel Jibaja, quien iba al volante y resultó herido, perdió el control y se estrelló en la vivienda de Estela Díaz Cieza. Él y su cómplice José Noli fueron trasladados al hospital de Zapallal.

El primero falleció cuando era sometido a una intervención quirúrgica en el hospital. Hasta anoche, el otro se aferraba a la vida, y a un milagro.

Acabado el tiroteo, hasta el lugar llegaron familiares de algunos de esos malos efectivos.

EL FALLIDO PLAN

Todo parece indicar que la banda criminal estaba integrada por otros efectivos policiales que están en actividad.
De acuerdo a las primeras investigaciones, el plan de estos malhechoresconsistía en secuestrar al empresario de colchones y sembrarle pruebas para acusarlo por tráfico de drogas y lavado de activos.

Una vez acabado ese paso, el siguiente consistía en exigirle 300 mil soles para dejarlo libre y ‘limpio’ de esos supuestos cargos. No obstante, el tiro les salió por la culata. Ellos fueron descubiertos por sus compañeros de institución, quienes –tras el tiroteo– miraban los cuerpos tirados. No podían evitar sentir cólera y tristeza.

CLAVES

“La lucha contra el crimen se hará caiga quien caiga. Aquellos sujetos que están al otro lado de la ley van a recibir el trato que merecen. En este caso, estos malos policías que se han enfrentado a sus compañeros de armas han sido abatidos en esas circunstancias”, señaló el general César Cortijo Arrieta, jefe de la Dirincri.

«Este hecho ocurrido en Puente Piedra evidencia la falta de liderazgo que adolece actualmente la Policía Nacional», explicó el general PNP (r) Remigio Hernani.