Terremoto de 8 grados dejaría más de 50 mil muertos en Lima

Lima no está preparada para soportar un terremoto de 8 grados. Con barrios densamente poblados, llenos de estructuras inestables y donde escasean los edificios capaces de responder a una tragedia de esta magnitud, se ha convertido en una de las metrópolis de la región más vulnerables.

Lima no está preparada para soportar un terremoto de 8 grados. Con barrios densamente poblados, llenos de estructuras inestables y donde escasean los edificios capaces de responder a una tragedia de esta magnitud, se ha convertido en una de las metrópolis de la región más vulnerables.

Según el Instituto Nacional de Defensa Civil, habría hasta 50 mil muertos, 686 mil heridos y 200 mil viviendas destruidas.

“En la región sudamericana es la zona que más riesgos tiene en este momento”, comentó el arquitecto Jorge Sato, director del Centro de Estudios y Prevención de Desastres (PREDES), un organismo no gubernamental financiado por OXFAM que trabaja para reducir la vulnerabilidad de Lima en caso de un terremoto.

“Este riesgo se produce no solamente por la destrucción que puede haber por el colapso de edificaciones, sino también por la paralización de la economía, de todo el sistema financiero y el mismo hecho de que habría dificultades para una respuesta adecuada en las situaciones actuales”, agregó según la agencia Associated Press.

Gabriel Prado, gerente de seguridad ciudadana de la Municipalidad de Lima, consideró que “un terremoto como el de Santiago de Chile (27 de febrero del 2010, 8,8 grados) destruiría la economía del país”.

En el Perú son frecuentes los temblores. Cada año se sienten alrededor de 170, según Hernando Tavera, director de sismología de Instituto de Geofísica, pero el silencio sísmico aumenta las posibilidades de que se produzca uno fuerte, pronto.

Más del 40% de los residentes de Lima viven en estructuras precarias o inestables, sobre terrenos arenosos o pantanosos o en asentamientos sobre colinas. Miles de viviendas son de adobe, sin atender códigos de construcción.
A esto hay que sumarle los peligros ambientales. Lima está en una costa desértica y el río Rímac es el único que abastece agua. Si se bloqueara podría afectar a la población, además del riesgo de un relave lleno de metales tóxicos de minas cercanas.

El suministro de alimentos podría verse interrumpido si la Carretera Central es bloqueada por el terremoto.
La mayoría de los lesionados tendrían que ser atendidos in situ, pero no hay personal capacitado. Solo 4 mil bomberos y mil policías del escuadrón de emergencias están listos para atender a los heridos.