Álvarez: “El único perdedor con la muerte de Nolasco soy yo”

Álvarez, quien es investigado por la fiscalía y por dos comisiones en el Congreso por presuntos actos de corrupción y supuestamente estar ligado al crimen organizado, añadió: “Lo perdí todo”.

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Luego de anunciar que no postulará a un tercer período en los comicios de octubre, el cuestionado presidente regional de Áncash, César Álvarez, sostuvo que él es el único perdedor con la muerte del ex consejero Ezequiel Nolasco, y negó tener la responsabilidad del asesinato del ex dirigente sindical o de algún otro delito.

«La gente me mira como a un asesino. Entonces, ¿quién ha perdido? Dígame usted. El único perdedor con la muerte del señor Nolasco soy yo», dijo Álvarez en una entrevista con la agencia AP.

Álvarez, quien es investigado por la fiscalía y por dos comisiones en el Congreso por presuntos actos de corrupción y supuestamente estar ligado al crimen organizado, añadió: “Lo perdí todo”.

«Si siguen matando a la gente me van a culpar a mí», dijo Álvarez, y dio a entender que un rival político suyo podría «estar maquinando todo».

“ES UNA MINIDICTADURA”
Para el procurador anticorrupción, Christian Salas, la situación en Áncash “es una minidictadura”, porque la autoridad regional ha logrado silenciar a la mayoría de sus rivales políticos y presuntamente comprar la lealtad de casi toda la prensa local, luego de ganar su primera elección en el 2006.

Mientras tanto, los asesinatos realizados por encargo se volvieron comunes hasta representar dos de cada cinco de las más de 100 muertes violentas que registraba la región el año pasado, según el ministro del Interior, Walter Albán, que en una audiencia en el Congreso reconoció que ninguno de los homicidios se ha resuelto a la fecha.

“EL DÍA QUE MUERA, CAE LA MAFIA”
Fiorella Nolasco, la hija del asesinado ex consejero, contó que tras el intento de asesinato que sufrió su padre en el 2010, este fue expulsado de la dirección del sindicato local por gente leal a Álvarez.

«Gente armada tomó la central del Sindicato de Construcción Civil y la policía armada ayudó», dijo la joven, acompañada por escoltas policiales recién llegados de Lima que miraban de vez en cuando a la calle oscura y sin pavimentar donde vive.

«Mi papá siempre decía: ‘El día que yo muera, cae la mafia'», acotó.

El Comercio